Contundente, aplastante, impresionante. Los calificativos más grandes encajan de la mejor manera con la victoria 7-0 de Chile ante México que lleva al equipo de Juan Antonio Pizzi a las semifinales de la Copa América frente Colombia, el próximo miércoles. Fue una actuación brillante del equipo trasandino, con un ataque apabullante, de la mano de Eduardo Vargas, que metió cuatro goles, y una gran tarea de Alexis Sánchez. El campeón está vivo y quiere repetir.

Eran dos de los equipos que mejor habían jugado en la fase de grupos y ambos con una vocación ofensiva interesante que hacía imaginar una interesante llave de cuartos de final. Y desde el primer minuto dejaron en claro que no iban a defraudar.

Chile tomó las riendas. A su manera, con la idea que lo llevó a la gloria de la mano de Sampaoli y ahora tratando de volver a concretarla con Juan Antonio Pizzi en el banco: salida por abajo desde el fondo y potencia ofensiva con Arturo Vidal como eje. Adelante del hombre del Bayern Munich se abría un trío de ataque, con Alexis Sánchez como puntero derecho y principal referente. Vargas y Edson Puch completaban el frente ofensivo.

Y Chile eligió atacar por derecha, claro. A los 5 minutos ya llevó peligro con un buen pase largo de Alexis a la espalda de los centrales. Puch ganó en la carrera y cuando iba a definir ante la salida de Ochoa, llegó Moreno y lo cerró con lo justo.

A los 15, el dominio se reflejó en el resultado. Otra vez la jugada arrancó con Alexis y por derecha. Tocaron atrás para la llegada de Marcelo Díaz, que le pegó de primera y esquinado. Ochoa alcanzó a rechazar pero llegó Puch y la empujó al 1-0.

¿Y México? Estaba aturdido el equipo de Juan Osorio. No encontraba la pelota. Y era superado físicamente por Chile, que le hacía el 2-1 en toda la cancha. Apenas alguna jugada individual de Jesús Corona, que desequilibraba con su gambeta pero quedaba aislado del resto.

No se hacía dueño del medio Guardado, tampoco pesaba Chicharito. Y todo era de la Roja.

Sobre el final del primer tiempo llegó el segundo. Nuevamente Alexis fue la llave para abrir a la defensa mexicana. Esta vez por izquierda, amagando, encarando y esperando el momento justo para meter un pase genial al medio. El resto lo hizo Vargas. Primereó al defensor, controló con clase y definió cruzado. Golazo.

En el segundo tiempo se acentuó la diferencia entre los equipos. Lo liquidó rápido Chile con su poder de fuego ofensivo. Y México ni siquiera alcanzó a reaccionar, caminaba la cancha y no podía oponer resistencia ante el aluvión chileno.

El mejor ejemplo fue el golazo de Alexis para el 3-0. México intentó salir jugando desde atrás como es su costumbre, pero lo fueron cercando. Lo presionaron a fondo. Acorralaron a Araujo y Aguilar, que la terminaron perdiendo. Y lo resolvieron con otra excelente combinación. Pared para filtrar la defensa y toque con el arco vacío.
Ya no había equivalencias. Y lo aprovechó Vargas, para sumar confianza goleadora. Metió tres gritos y se instaló (con 6 tantos) en lo más alto de la tabla de artilleros del campeonato, por encima de Messi.

La frutilla del postre la puso sobre el final Puch para cerrar un 7-0 que entra en las páginas más gloriosas de la historia de la selección chilena.

Fue una marea Roja. Una fiesta total de Chile que sigue de menor a mayor en la Copa América tras el debut con derrota frente a la Argentina. Aplastó a México, que llegaba con grandes expectativas. Y le dice al resto de los equipos que el campeón está vivo. Fue una prueba contundente y en una instancia final. El miércoles lo espera Colombia en semifinales, por un nuevo paso rumbo al sueño de volver a levantar la Copa.