Décimo tercer sueldo de último momento activó consumismo navideño en Guayaquil

Era una especie de peregrinaje incesante. El ir y venir de personas ávidas por comprar, principalmente, ropa y juguetes no solo copaba las veredas del sector céntrico de Guayaquil sino que se desbordaba hacia las calles y caotizaba el tránsito.

Avanzar por la calle Chimborazo, donde se concentran algunos locales comerciales de ropa, por el sector de la Bahía, tomaba hasta 30 minutos a los conductores que desesperados trataban de esquivar a la gente mientras circulaban.

“¡Lleve a 10 (dólares) los pantalones!”, gritaban vendedores ambulantes que se instalaron en el sitio, durante el fin de semana, a propósito de la Navidad que el mundo católico recuerda este martes 25.

“Estoy buscando una ropa para mis dos hijos, pero esto está lleno de gente, tengo que andar con cuidado de que no se vayan a soltar y se me pierdan”, comentó Mayra Loor, quien sostuvo que sus compras quedaron a última hora porque el décimo tercer sueldo lo recibió la semana pasada.

Y como esta madre de familia, decenas de personas esperaron este beneficio que los trabajadores bajo relación de dependencia deben recibir hasta este 24 de diciembre, para hacer las respectivas compras navideñas.

Por eso durante el fin de semana el trajín comercial se intensificó en la ciudad.

Óscar Castro recorrió algunos almacenes ubicados en el sector de Colón y Pedro Carbo en busca de una bicicleta para su hijo de nueve años.

“Los precios sí están bastante accesibles, ojalá que le guste el regalo (a su hijo), no lo traje porque da miedo, uno adulto tiene que ver bien para dar un paso por la cantidad de gente”, refirió el hombre.

John Pin, un vendedor ambulante de carros plásticos, se ubicó en la calle Chile y avenida Olmedo junto a otros dos comerciantes, para ofrecer sus productos en $ 15.

“Sí ha habido ventita yo llegó a las 09:00 y me quedo hasta las siete de la noche. Uno sabe que los últimos días antes de Navidad el comercio es bueno”, mencionó Pin luego de promocionar los carros.

Aunque los policías metropolitanos trataban de que los vendedores informales ocupen las veredas en su totalidad, aquello les resultaba complicado por la cantidad de comerciantes.

En las cadenas de jugueterías y locales de venta de ropa la demanda también fue alta. La mañana del domingo, poco antes de las 10:00, una veintena de padres de familia hacía fila para entrar a la juguetería ubicada en Boyacá y Vélez.

“La verdad es que uno deja a última hora las compras por falta de tiempo”, manifestó una madre de familia que llegó a dicho local a las 11:00 y tardó hora y media.

En mercados, como el de Artículos Varios, más conocido como de las Cuatro Manzanas, también hubo quienes compraron juguetes.

Los esposos Luis Orellana y Karina Parrales compraron una volqueta de plástico para su hijo Douglas, de dos años. Y luego fueron en busca de un par de patines para su niño mayor, de 8 años.

“Esperábamos que le paguen (a su cónyuge) en la empresa (el décimo) para comprar. Ya nos faltan nomás pocas cosas para la cena”, acotó Parrales luego de comprar la volqueta de plástico en $ 12.

FUENTE: EL UNIVERSO

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