“Esto es un verdadero drama, estoy en medio de un pueblo que ya no existe”. Así ha descrito la situación Sergio Pirozzi, el alcalde de la localidad de Amatrice (2.730 habitantes), una de las más castigadas en el terremoto de magnitud 6,2 que ha sacudido en la madrugada del miércoles el centro de Italia, en la región del Lacio, a unos 140 kilómetros al noreste de Roma. “Se han venido abajo edificios enteros, las casas del centro, tres cuartas partes de la localidad están destruidas”, ha explicado Pirozzi.

El campanario del siglo XIII ha resistido. Es el único edificio que ha quedado en pie en la calle principal de la localidad, algo que el alcalde interpreta como un “signo de buen augurio”. “Espero que signifique que la ciudad no está destinada a morir, sino que podrá levantarse de nuevo y renacer”. Solo en Amatrice hay al menos 35 muertos, según Pirozzi.

En la cercana localidad de Accumoli —con 735 habitantes y el lugar del epicentro—, hay unos 2.500 afectados según el alcalde Stefano Petrucci, ya que reciben numerosos turistas en estas fechas. “Es un desastre. Estamos sin luz, sin teléfono, hay muchas personas bajo los escombros, no conseguimos cuantificar cuántas”, se ha lamentado el regidor, que afirma que el primer equipo de bomberos llegó a las 7:40 horas. En el pueblo hay al menos 11 víctimas mortales, según la última información de la agencia italiana Ansa.

Entre los muertos de Accumoli figura una familia completa: Andrea Tuccio y su mujer Graziella Torroney sus dos hijos, Riccardo y Stefano, de 8 años y siete meses, que tras horas de búsqueda fueron encontrados entre los escombros de su casa. En declaraciones a Ansa que recoge el periódico La Repubblica, un fotógrafo afirmó por la mañana temprano haber visto al menos 15 personas excavando con las manos para rescatar a alguna de las víctimas: “Se oían los gritos de la madre y de uno de los niños”. Una vecina del pueblo ha afirmado a la cadena italiana RAI que el temblor la despertó y vio cómo la pared de su habitación se abría, aunque tuvo tiempo de escapar a la calle con sus hijos.

El alcalde de otra de las localidades afectadas al noreste de Accumoli, Arquata del Tronto, ha afirmado que “dos o tres aldeas han quedado destruidas por completo”. “El pueblo ya no existe, casi todas las casas de Pescara del Tronto se han derrumbado”, ha explicado el regidor Alessandro Petrucci sobre una de las 12 fracciones en que se divide este municipio.

La Protección Civil de Ascoli Piceno —la provincia donde se encuentra el municipio— comunicó que son 20 las víctimas de las localidades afectadas en su región, sobre todo en Arquata y Pescara del Tronto. Dos de los fallecidos de Arquata del Tronto son niños. Otros dos menores, de 4 y 7 años, han sido rescatados con vida gracias a que su abuela, que también ha sido rescatada, les metió debajo de la cama.

La sacudida también ha arrasado parte de Rieti, la capital de la provincia del mismo nombre, la más afectada. “Las casas viejas se han derrumbado todas, la calle principal es un desastre. He salido de casa corriendo de madrugada, medio desnudo. Ahora estamos intentando ayudar a los demás. Hemos tenido que salir con el tractor para quitar escombros de las calles y carreteras”, cuenta Valerio, un vecino de esta ciudad de 47.332 habitantes.

Testigos presenciales han descrito el seísmo “como una bomba”, según refiere la RAI. En espera de la llegada de refuerzos, los vecinos han colaborado con las labores de rescate con sus propios medios.

El director de Protección Civil, Fabrizio Curcio, ha asegurado que el terremoto de este miércoles es “comparable” con el registrado el 6 de abril de 2009 en L’Aquila, el cual tuvo una magnitud de 6,3 y dejó más de 300 muertos. El seísmo ha podido sentirse en Roma, así como en Nápoles o Rímini. Según este mismo organismo ya se han instalado cuatro campos con tiendas, cocina y baños en varios puntos de la zona con una capacidad para 250 personas cada uno.

Se espera que más de 800 personas, sobre todo especialistas, sean destinadas durante la jornada para trabajar en las labores de emergencia, según las autoridades.