El canciller ruso, Serguéi Lavrov, denuncia la ocultación de informes de un laboratorio federal suizo, según los cuales, en el ataque al ex espía doble Serguéi Skripal en el Reino Unido se usó el tóxico BZ, nunca producido por Rusia, pero sí por EE.UU., Reino Unido y más países de la OTAN.

“Hemos sabido que, según datos del centro suizo para protección nuclear, biológica y química de la ciudad de Spiez, sacados del análisis de muestras (recibidas de Skripal), se habían encontrado rastros de la toxina BZ y sus precursores, pertenecientes a la categoría 2 de armas químicas de la Convención de Prohibición de Armas Químicas”, ha dicho Lavrov este sábado.

Las muestras habrían sido enviadas al laboratorio de Spiez, en el capitalino cantón de Berna, por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que investiga el envenenamiento del exagente ruso y su hija Yulia en Salisbury (sur de Inglaterra).

El BZ es un agente neurotóxico que deja inconsciente temporalmente a la persona afectada, haciendo efecto durante hasta cuatro días, a partir de una hora o media hora después del contacto, ha explicado el ministro de Exteriores en una reunión del Consejo para Política Exterior y de Defensa ruso, citado por la agencia gubernamental Sputnik.

La sustancia, ha agregado Lavrov, ha sido usada por Estados Unidos, el Reino Unido y otros miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), pero no ha sido objeto de estudio ni por la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) ni por Rusia.