El papa Francisco celebró el domingo la Epifanía instando a los fieles a seguir el camino del “amor humilde” y a cuidar de quienes no pueden dar nada a cambio.

El 6 de enero, la Iglesia Católica celebra el viaje de los tres Reyes Magos para encontrarse con Jesús en un humilde portal de Belén.

En su homilía en la basílica de San Pedro, Francisco animó a levantarse “de nuestras sedentarias vidas” para cuidar de los que están sufriendo o son vulnerables y de “los que quedaron atrás”.

Desde que inició su pontificado en 2013, el papa ha insistido en ayudar a quienes están en los márgenes de la sociedad, incluyendo las personas sin hogar, los migrantes y los pobres.

Francisco describió como “preciada a los ojos de Dios” la misericordia que se muestra a aquellos “que no tienen nada que devolver”.

Por otra parte, miles de cristianos ortodoxos se sumergieron en las gélidas aguas de ríos y lagos en toda Bulgaria para recuperar los crucifijos arrojados por sacerdotes en ceremonias que conmemoran el bautizo de Jesucristo.