Gremios de restaurantes y bares de Guayaquil dicen que nuevas medidas los atan de manos

Las nuevas restricciones por el aumento de casos de COVID-19 incluyen la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas de jueves a domingos, la disminución del aforo del 75 % al 50 % y la reducción del horario de atención de salones de eventos hasta las 22:00. Este gremio dice que ante este retroceso se sienten de manos atadas.

Carlos Luis Bracos es gerente general de Parrilla del Ñato y hasta la mañana de este jueves 5 no sabía bien si esta nueva restricción se iba a aplicar en todos los establecimientos.

Explicó que en un negocio como el suyo es normal que el cliente se tome una copa de vino o una cerveza con su plato de comida.

“Nadie viene a instalarse a beber a un restaurante, es un bajativo. Hemos hecho inversiones en controles de bioseguridad. Durante el pico de la pandemia vendimos el 10 % de lo normal, ahora nos estamos recuperando, estamos en el 70 %”, dijo Barcos, quien explicó que está de acuerdo con el control, pero quiere trabajar.
Al igual que él, Narcisa, dueña de un comedor en la avenida Quito, en el centro de Guayaquil, dijo que como bebida de acompañamiento despachaba unas diez cajas de cerveza a la semana y avizoró pérdidas por las restricciones e inconvenientes para cumplir con pagos a proveedores.
Francesca Ferrero, representante de este gremio, ayer se reunió con varias instituciones para tratar este tema.

Ella considera que estas medidas en lugar de mitigar el contagio terminan promoviéndolo, pues cree que la proliferación de locales que trabajen en la informalidad y clandestinidad es peligrosa.

Insiste en que los restaurantes realizan un control estricto y que la preocupación es de todos, pues nadie quiere contagiarse.

Fuente: El Universo

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