Existe preocupación en inversionistas internacionales porque Lasso no termine su mandato y no se paguen los vencimientos de la deuda externa


El orden fiscal y la reducción del endeudamiento son parte de la herencia que busca dejar Lasso; pero todo se complica si no termina su mandato y el populismo vuelve.


De acuerdo con organismos y bancos de inversión, las preguntas de la consulta popular, presentadas por el Gobierno de Guillermo Lasso, estaban diseñadas para la menor resistencia política en la ciudadanía y apuntar a un respaldo que le diera un poco de aire.

Sin embargo, el triunfo del NO en las 8 preguntas profundizó la percepción de que la administración de Lasso es débil y de que incluso su estabilidad está en juego.

Esto ya ha provocado que el riesgo país se vuelva a disparar, y se ponga en niveles parecidos a los registrados cuando la sociedad ecuatoriana sufrió una serie de atentados del crimen organizado a inicios de noviembre de 2022.

El precio de los bonos ecuatorianos cayó y en medio de las crecientes dudas de los organismos multilaterales y banca de inversión.

El Gobierno ecuatoriano, según instituciones como J.P Morgan, está en una especie de cuerda floja. Por su parte, el Citibank aseguró que la habilidad de Lasso para gobernar se continuará deteriorando después del golpe electoral. “El riesgo de protesta o de una destitución por parte de la Asamblea de oposición es mayor”, ha dicho Citibank.

Esta percepción se refuerza con una de las últimas publicaciones en redes sociales del expresidente Rafael Correa. En su Twitter, dijo que cualquier pretensión de diálogo nacional solo es posible si antes Lasso renuncia y adelanta las elecciones.

Todo esto, en último término, pone en entredicho uno de los principales legados que quiere dejar Guillermo Lasso: un país menos endeudado, con más margen para la inversión productiva, y con unas finanzas públicas más ordenadas.

Los escenarios
Santiago Mosquera, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de las Américas (UDLA), explicó que, a corto plazo, los inversionistas internacionales ven que el Gobierno se queda completamente solo frente a la Asamblea de oposición y las amenazas de nuevas protestas desde movimientos sociales.

“Eso claramente preocupa a los inversionistas pensando en el corto plazo. Son dos años que podrían ser turbulentos e inclusive podrían estar marcados porque el presidente no termine su mandato”, puntualizó.

En el mediano plazo, de cara a 2025, la preocupación está dada por el fortalecimiento del correísmo a escala nacional, con las victorias en varias prefecturas y en las alcaldías más importantes de Quito Guayaquil.

“Se teme una transición hacia un Gobierno de izquierda que repita la historia de impago de deudas. Ecuador es el país que más veces ha dejado de pagar sus deudas en la región, y como ocurrió en 2008, un Gobierno correísta podría tomar la decisión de incumplir compromisos”, añadió Mosquera.

Los pagos que se acercan
Solo en 2026, las amortizaciones, o pagos por vencimiento, de la deuda externa en bonos sumarán casi $7.000 millones.

El Gobierno de Lasso se ha enfocado en bajar el déficit fiscal y el nivel de endeudamiento porque el objetivo es que el país tenga espacio y recursos para pagar esos vencimientos sin tener que hacer recortes traumáticos del gasto público o buscar financiamiento adicional vía aumento de impuestos.

El resultado de las elecciones y la consulta popular, de acuerdo con los inversionistas internacionales, pone en duda no solo si la capacidad de pago se verá afectada (porque se acaba el Gobierno más rápido de lo estipulado); sino si se verá sensiblemente mermada la voluntad de pago de las deudas en manos de autoridades con una visión diferente a la de Lasso.

Según los inversionistas internacionales, Ecuador es un país que está ordenado en términos económicos y fiscales. Podría estar mejor, pero el Gobierno de Lasso es visto como un avance.

“Ese es el legado de Guillermo Lasso. Puede haber un mayor gasto público dadas las circunstancias, pero mientras dure este Gobierno existe la certeza de que el rumbo está claro y no va a cambiar”, precisó Norberto Rivas, economista y ex consultor de banca internacional.

Sin embargo, todo el panorama se enturbia porque los últimos eventos avalan a la oposición política, sobre todo del correísmo y Pachakutik, para profundizar el obstruccionismo e incluso ir por otro intento de sacar a Lasso del poder.
“El mayor problema económico del Ecuador no es económico, es político. Sin mejor política, no hay salida económica», José Gabriel Castillo, exviceministro de Economía.

“ El escenario actual es el peor para Lasso. La posibilidad de que el Gobierno termine su mandato está seriamente afectada”, Sebastián Hurtado, fundador de Prófitas, consultora especializada en riesgo político.

Menos endeudamiento ahora es más inversión privada a futuro
Uno de los efectos más nefastos de los altos déficits fiscales (más gastos que ingresos) es que se deben cubrir con deuda que, a mediano y largo plazos, es paga quitando recursos productivos a empresas y personas.

En otras palabras, si se logra reducir el endeudamiento y el déficit fiscal ahora, a futuro se podrá disponer de más dinero para hacer crecer los negocios, gastar en innovación e impulsar el crecimiento económico desde el sector privado.

En este contexto, el Gobierno de Lasso se ha jugado incluso su capital político para ordenar las finanzas públicas bajo la lógica que eso se traducirá en una economía más productiva en los próximos años.

Esto no da votos ni apoyos políticos, pero, de acuerdo Santiago Mosquera, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de las Américas (UDLA), es lo correcto para un Gobierno serio.

Existen estudios y evidencias históricas en países como Reino Unido, tanto durante la revolución industrial como después, que apuntan a que las épocas de aumento del salario real de los trabajadores y de crecimiento económico sostenible se sustentaron previamente en reducir el endeudamiento y ordenar las finanzas públicas.

Incluso los objetivos de atracción de inversión extranjera se vuelven más fácil si existen certezas de que el Gobierno de turno no cambiará las reglas del juego en cualquier momento porque existe un riesgo alto de que se debe sin suficientes recursos para pagar sus gastos y deudas.

Fuente: La Hora

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