Habitantes de Las Naves, en Bolívar, mantienen una disputa por el proyecto Curipamba-El Domo y advierten sobre posibles afectaciones a fuentes de agua, cultivos de cacao y el ambiente.
La construcción del proyecto minero Curipamba-El Domo, en el cantón Las Naves, provincia de Bolívar, mantiene en alerta a comunidades agrícolas que temen que las actividades mineras afecten sus fuentes de agua y sus cultivos.
Los habitantes de la zona sostienen que el avance de la construcción ha modificado el entorno y aumentado su preocupación por los posibles efectos que tendría la explotación minera sobre los recursos hídricos.
El agua, en el centro de la disputa
Uno de los principales puntos de preocupación es el acceso al agua.
Comunidades como Jerusalén, Naves Chico y otros sectores de Las Naves dependen de fuentes hídricas de la zona para actividades agrícolas y para su consumo.
Los habitantes cuestionan que el proyecto se encuentre en un área de importancia hídrica y advierten sobre posibles impactos en quebradas y ríos utilizados para el riego de cultivos.
Agricultores temen por el cacao
El cacao es una de las principales actividades económicas de las comunidades de la zona.
Agricultores han expresado preocupación por posibles cambios en la calidad del agua y sus consecuencias para los cultivos, especialmente ante el movimiento de tierra asociado a la construcción del proyecto.
Habitantes de sectores ubicados aguas abajo también han reportado presencia de sedimentos en algunos canales y fuentes utilizadas para sus actividades agrícolas.
Comunidades acudieron a la justicia
Más de 400 campesinos de comunidades de Las Naves, San Luis de Pambil y Zapotal presentaron una acción de protección contra autoridades ambientales.
La demanda plantea, entre otros aspectos, posibles vulneraciones relacionadas con el derecho al agua, el ambiente, los derechos de la naturaleza y la consulta ambiental.
Las comunidades sostienen que debieron ser consultadas antes de que el proyecto avanzara hacia sus actuales etapas.
La empresa rechaza las denuncias
La empresa Silvercorp, responsable del proyecto, ha rechazado las acusaciones de las comunidades.
La compañía sostiene que las afirmaciones sobre una eventual contaminación del agua y de los cultivos son falsas y defiende el cumplimiento de las condiciones ambientales establecidas para la operación.
El conflicto enfrenta así dos posiciones: por un lado, comunidades que temen por el agua y su producción agrícola; por otro, la empresa que asegura que el proyecto puede desarrollarse bajo controles ambientales.
Una disputa que continúa
Mientras avanza la construcción de Curipamba-El Domo, las comunidades mantienen su oposición y esperan que la justicia determine si existieron vulneraciones de derechos.
El caso vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales debates ambientales de Ecuador: cómo equilibrar la actividad minera, la inversión y la generación de empleo con la protección del agua, la agricultura y los derechos de las comunidades.
Por Redacción Ecuanoticias

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