Elecciones 2026: Tensión entre Revolución Ciudadana y Mónica Luzárraga fractura la alianza en Guayaquil


La ruptura de la unidad para el sillón municipal de Guayaquil desató un duro cruce de acusaciones entre el correísmo y la jurista. Tras denunciar imposiciones a «dedo» de la dirigencia, Luzárraga competirá con una nueva coalición de izquierdas, fragmentando el voto de la tendencia.


La carrera por la Alcaldía de Guayaquil sumó un nuevo capítulo de fricción política. Mónica Luzárraga declinó la postulación que inicialmente mantenía con el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE) para liderar la alianza «Despierta» junto a Unidad Popular, Pachakutik y Futuro 20. La decisión provocó la inmediata reacción de la cúpula de la Revolución Ciudadana, que la tildó de «candidata chimbadora».

El quiebre ocurre a pocos días de que venza el plazo del Consejo Nacional Electoral (CNE) para registrar alianzas de cara a los comicios seccionales del 29 de noviembre de 2026.

 

El detonante del quiebre político

Ruptura de la unidad: Luzárraga abandonó el frente de oposición conformado originalmente por el PSE y el movimiento AMIGO (organización que cobija las candidaturas correístas ante la suspensión de la personería jurídica de la RC).

Acuerdo tras bambalinas: Según la postulante, la dirigencia del correísmo pactó a sus espaldas con el PSE para relegarla y obligarla a aceptar una candidatura para concejala, excluyendo además a fuerzas de izquierda históricas.

Exclusión de bases: La abogada argumentó que el bloque correísta pretendía acaparar todas las concejalías bajo la bandera de AMIGO, dejando de lado la distribución equitativa planteada al inicio del diálogo.

 

Duras descalificaciones desde la Revolución Ciudadana

La presidenta de la Revolución Ciudadana, Gabriela Rivadeneira, arremetió públicamente en su cuenta de X contra la jurista:

«Suena muy raro. Hace pocas semanas Mónica había aceptado ser candidata dentro de la unidad en contra del Gobierno… Decidió ser la candidata chimbadora (muy mal asesorada). Deja en duda si esta decisión es en acuerdo con el Gobierno».

Por su parte, el expresidente Rafael Correa también se sumó a los cuestionamientos, calificando la alianza de Luzárraga con el movimiento Futuro 20 (vinculado a Gustavo Larrea) como una total «inconsecuencia» política.

 

La respuesta de Luzárraga ante el correísmo

La precandidata a la Alcaldía no tardó en responder a las críticas de la dirigencia correísta a través de sus canales digitales. Luzárraga increpó de forma directa el proceder de la organización:

«¿Tanto miedo les causa el diálogo y la unidad? No caben los purismos frente a la espantosa realidad que vivimos los guayaquileños».

Asimismo, acusó a la Revolución Ciudadana de querer imponer «a dedo» quién puede competir en la lid electoral y sugirió la existencia de un supuesto pacto entre el correísmo y el partido oficialista de Daniel Noboa (ADN) para consolidar un esquema bipartidista en el país.

Con la ruptura consumada, el mapa electoral de Guayaquil se fragmenta de cara a finales de noviembre. Mónica Luzárraga ratificó que mantendrá su postulación de manera independiente a la estructura de la RC, lo que dispersará el voto de la tendencia de izquierda en el Puerto Principal.

 

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