La funcionaria formalizó su salida irrevocable por motivos familiares tras presentar su informe de rendición de cuentas; el viceprefecto Carlos Encalada asumirá el cargo.
El tablero político de la provincia costera experimentó su cambio más drástico en lo que va del periodo. Marcela Aguiñaga selló de manera definitiva su desvinculación de la Prefectura del Guayas tras consignar formalmente su dimisión irrevocable en las dependencias de la entidad gubernamental. La salida ocurre en una fecha simbólica, coincidiendo de forma exacta con el tercer aniversario del inicio de su mandato local.
La resolución, que la propia exfuncionaria calificó de autónoma e inamovible, se hizo pública inmediatamente después de que concluyera la exposición de su último balance de gestión en el teatro institucional. Durante su intervención de despedida, Aguiñaga enfatizó que los motivos detrás de su retiro responden de manera exclusiva a una esfera de índole familiar, puntualmente vinculada a la situación médica de su cónyuge, desestimando así cualquier teoría sobre supuestas coacciones externas provenientes de carteras de Estado o de su antigua militancia política.
Con la vacancia oficializada en el despacho provincial, la línea de sucesión legal se activa de forma inmediata. Corresponderá a Carlos Encalada, quien se venía desempeñando en las funciones de viceprefecto, asumir la titularidad del Gobierno Autónomo Descentralizado para conducir la administración territorial durante el tramo restante del cronograma constitucional, previsto para culminar a mediados de mayo de 2027.
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