El Departamento de Seguridad Nacional eliminó el histórico sistema de visados indefinidos, fijando un tope máximo de cuatro años para la permanencia de alumnos universitarios y restringiendo los permisos de la prensa internacional a solo 240 días.
WASHINGTON, Estados Unidos.— El gobierno del presidente Donald Trump oficializó una estricta reforma a su normativa migratoria que modifica los criterios de permanencia legal para millones de académicos, investigadores y profesionales de la comunicación en territorio estadounidense. La medida, redactada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), pone fin a la tradicional política de «duración de estatus» que regía desde los años 70. A partir de su entrada en vigor, prevista para el próximo mes de septiembre, se implementarán plazos fijos y obligatorios de admisión y renovación de visados.
Nuevos topes para la educación y el intercambio
Bajo las nuevas directrices administrativas, los portadores de visados F (estudiantes de educación superior) y J (visitantes de programas de intercambio cultural o de investigación) verán limitada su estancia a un máximo estricto de cuatro años. La administración republicana justificó la implementación de estos límites señalando la necesidad de frenar el fenómeno de los «estudiantes eternos», alegando que muchos extranjeros utilizaban inscripciones académicas sucesivas para prolongar su residencia de manera indeterminada.
Además del límite temporal de cuatro años, la nueva regla reduce de 60 a 30 días el periodo de gracia posterior a la graduación. Dentro de este ajustado plazo, los graduados internacionales deberán abandonar el país, cambiar de estatus escolar o asegurar un patrocinador laboral formal para aplicar a otras categorías de visado, como la visa de trabajo H-1B. Las asociaciones universitarias han encendido las alarmas, advirtiendo en reportes recogidos por medios como Primicias que estas trabas burocráticas afectarán la atracción de talento global e incrementarán la deserción en programas de posgrado y doctorado.
El endurecimiento normativo impacta significativamente a los trabajadores de la prensa internacional que operan con visados tipo I. Hasta la fecha, estos permisos de prensa podían mantenerse vigentes por varios años en función de los contratos de los corresponsales. Con la modificación del DHS, la estadía permitida se reduce a un máximo de 240 días (aproximadamente ocho meses), obligando a los periodistas a tramitar constantes prórrogas periódicas.
El escenario es todavía más restrictivo para los periodistas con pasaporte de la República Popular China, cuya estadía máxima inicial quedó topada a apenas 90 días. Colectivos globales de prensa y medios informativos indicaron que este ciclo incesante de renovaciones condiciona la libertad de prensa, al generar un clima de incertidumbre legal sobre las agencias informativas que realizan coberturas de largo plazo en el país.
Según las cifras del DHS citadas en coberturas de portales como El País, solo durante el periodo fiscal 2024 se registraron más de 1,8 millones de admisiones bajo visas estudiantiles y más de 37.000 visados de prensa. La Casa Blanca mantiene su postura de que este incremento en el flujo de extranjeros desborda la capacidad de monitoreo de las agencias federales, ratificando su política de fronteras estrictas tanto para la migración irregular como para las vías de permanencia legal.
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