Una inquietante alarma empezó a extenderse de Bogotá a Quito, cuando el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseveró en pleno Consejo de Ministros este lunes: “Están bombardeándonos desde el Ecuador y no son los grupos armados”.
Tomadas así, sin el contexto necesario, sus palabras presagiarían un conflicto seguro entre dos vecinos que durante meses han atravesando un rocoso camino en sus relaciones bilaterales. Y aunque el mismo Petro, en un momento posterior, llegó a mencionar la palabra “guerra”, lo cierto es que antes dijo que iba a investigar.
“Han aparecido bombas, una bomba, tirada desde avión, se van a investigar bien los modos, muy en la frontera con Ecuador, ratificando un poco mi sospecha, pero hay que investigarla bien, de que están bombardeándonos desde el Ecuador y no son los grupos armados», fue la declaración completa del presidente durante su intervención. Un matiz que es importante porque Petro relató posteriormente que incluso había llamado al mandatario de EE.UU., Donald Trump, para que intercediera y así evitar una escalada, aunque no precisó la fecha de tal conversación.
Según explicó el jefe de Estado colombiano, “le pedí a Trump: actúe, llame al presidente de Ecuador, porque nosotros no queremos ir a una guerra». Pero ¿por qué Trump exactamente? El mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, ha sido una figura muy cercana al gobierno estadounidense, con el cual además ha firmado pactos de colaboración contra el tráfico de drogas. De hecho, la semana pasada las fuerzas militares del país latinoamericano bombardearon y destruyeron, con apoyo de Washington, un campamento de los Comandos de la Frontera, una disidencia de la guerrilla colombiana de las FARC, que opera en los límites entre Colombia y Ecuador.
A eso se suma que, el domingo en la noche, Quito y Washington pusieron en marcha un plan conjunto de dos semanas que busca atacar a las bandas narcotraficantes, con estrictos toques de queda en las cuatro provincias más golpeadas por la violencia: Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas. Incluso, el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, sostuvo que hasta el 31 de marzo las fuerzas militares del país lanzarán lanzarán una «ofensiva muy fuerte» con «asesoramiento» de Estados Unidos.
El pie de fuerza, además, no es menor: son 75.000 militares y policías los que participan en las operaciones, acompañados de caravanas de camionetas blindadas, motocicletas y helicópteros, según imágenes e información del Ministerio del Interior.
Este es el panorama completo que rodea la denuncia de Petro y que termina dando tanta relevancia al tema de investigar qué rodeó a esa bomba en territorio colombiano. Si bien el mandatario reivindicó el respeto a las fronteras y la soberanía de su país, también insistió que está a la espera de la investigación “técnica”. “La soberanía nacional se respeta. Entonces, después de la investigación ya técnica, para saber exactamente (si) la bomba está activa, (si) es peligrosa. Entonces tenemos que tomar las decisiones del caso».
“Me enorgullezco de haber sacado a Colombia del peligro de misiles, que están cayendo por todo el mundo ahora. Es una época de misiles, una muerte a la humanidad, amenaza tras amenaza. Logramos sacar a Colombia. Ya estaban cayendo donde el vecino. Pero tampoco tenemos por qué ser bombardeados con armas menores, desde el punto de vista de un misil», completó el mandatario colombiano.
📰 Fuente: TRT Español
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