La estrategia, impulsada por la Prefectura de Imbabura a través de Warmi Imbabura, integra capacitación en nutrición, producción agroecológica y entrega de alimentos, beneficiando a familias rurales en territorios con alta prevalencia de malnutrición y desnutrición infantil.
Frente a un contexto en el que la desnutrición crónica infantil afecta al 19,3 % de niñas y niños menores de dos años en Ecuador, la provincia de Imbabura desarrolla una estrategia integral que articula nutrición, producción y acceso a alimentos, con enfoque de género e interculturalidad.
La iniciativa, impulsada por Warmi Imbabura de la Prefectura Ciudadana de Imbabura, beneficia a 750 familias rurales, principalmente mujeres gestantes y madres cuidadoras, en parroquias priorizadas de los cantones Ibarra, Otavalo, Cotacachi y Antonio Ante. En la provincia, la desnutrición infantil alcanza el 22,3 %, superando la media nacional y evidenciando mayores brechas en territorios rurales.

La viceprefecta de Imbabura, Paolina Vercoutere Quinche, señaló que garantizar la alimentación adecuada en la primera infancia implica reconocer y transformar las desigualdades estructurales que históricamente han recaído sobre las mujeres. “El trabajo de cuidado, que ha sido invisibilizado y asumido mayoritariamente por mujeres, sostiene la vida y el bienestar de nuestras comunidades. Desde el territorio, estamos impulsando una política pública que reconoce ese rol, fortalece sus capacidades y articula saberes ancestrales y técnicos para garantizar una alimentación digna y culturalmente pertinente”, afirmó.
El modelo combina capacitación en nutrición infantil, entrega de canastas alimentarias y fortalecimiento productivo mediante granjas orgánicas, integrando además prácticas agroecológicas y cadenas de valor orientadas a mejorar la calidad y disponibilidad de alimentos en los hogares.
Desde territorio, las participantes destacan el impacto de estos procesos en su vida cotidiana. Alisa Túquerrez, de la comunidad de Pastaví, en Otavalo, señaló que “para quienes somos madres, estos espacios nos ayudan a cuidar mejor a nuestros hijos. Hemos aprendido sobre alimentación, sobre cómo preparar mejor los alimentos y también recibimos apoyo que es importante para nuestras familias”.
Como parte del proceso, se entregan canastas nutritivas valoradas en aproximadamente 80 dólares, dirigidas a mujeres embarazadas y familias con niñas y niños pequeños, consideradas población prioritaria.
Además, el componente productivo incluye la implementación de granjas orgánicas climáticamente inteligentes para 300 mujeres cabezas de hogar, fortaleciendo la producción local, la autonomía económica y la sostenibilidad alimentaria.
Más del 90 % de las personas beneficiarias son mujeres, lo que evidencia su rol central en el cuidado, la producción de alimentos y el sostenimiento de la vida en comunidades rurales.
La estrategia se desarrolla en territorios con alta presencia de población indígena, incorporando un enfoque intercultural que articula conocimientos técnicos con saberes ancestrales y prácticas adaptadas a cada contexto.
El prefecto de Imbabura, Richard Calderón, destacó que esta intervención forma parte de una visión integral de desarrollo territorial. “Fortalecer la seguridad alimentaria también significa impulsar la producción local, dinamizar la economía rural y garantizar mejores condiciones de vida para nuestras familias. Este es un trabajo que apuesta por el presente y el futuro de la provincia”, señaló
El proyecto forma parte de un esfuerzo conjunto financiado por la Fundación CODESPA y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que moviliza una inversión de 1,4 millones de dólares en la Mancomunidad del Norte del Ecuador (Imbabura, Carchi, Sucumbíos y Esmeraldas).
Esta intervención posiciona la seguridad alimentaria como un derecho y no como un privilegio, consolidando un modelo de política pública territorial que apuesta por la reducción de brechas estructurales y el fortalecimiento de comunidades más resilientes.
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