Ramírez recurrió al mismo discurso que dio el alcalde de La Libertad, a inicios de 2026, asegurando que los cuestionamientos a la venta del terreno son producto de discriminación.
La venta de un predio municipal de 93 hectáreas en el cantón La Libertad ha generado graves alertas sobre el origen de los USD 2,7 millones con los que una joven de 24 años, identificada como Jenny Ramírez, lo adquiriría, más aún cuando no registra un RUC o estar afiliada a la seguridad social.
El portal digital La Defensa localizó a la mujer en un restaurante, ahí aseguró que nunca ingresó ningún trámite de compra en el Municipio de La Libertad y manifestó que este sería un caso de suplantación de identidad, por lo que junto a su abogado ya habían interpuesto una denuncia.
“A mí me robaron los papeles hace tiempo y ya denuncié eso. Tengo abogados encargados del tema, no soy yo la que compró el terreno”, se escuchó en un audio, sin embargo, en la página web de la Judicatura, donde se almacena la información de procesos judiciales, no existe ningún registro de Ramírez.
Pasaron 48 horas de las declaraciones de la joven y tan solo el 8 de enero de 2026 volvió a aparecer, esta vez con un oficio dirigido al alcalde Francisco Tamariz, donde se contradice, ya no habla de suplantación de identidad sino que asegura que detrás de su intención de compra de terreno está una empresa aunque evita dar el nombre de la misma.
Según Jenny Ramírez, graduada en Ciencias de la Educación Básica en febrero de 2025, en el mes de agosto del mismo año desarrolló un proyecto agroturístico y de reforestación del terreno municipal y una empresa mostró interés en el mismo, pero condicionó el financiamiento a la obtención de una resolución de compra-venta a nombre de la joven.
Ramírez recurrió al mismo discurso que dio el alcalde de La Libertad, Francisco Tamariz, a inicios de 2026, asegurando que los cuestionamientos a la venta del terreno son producto de discriminación y temas machistas y de violencia simbólica, pues algunos concejales han puesto en tela de duda su capacidad de intervenir en el proceso administrativo basándose en su edad y condición personal.
Cabe destacar que el concejal, Bruno Dedé, por ejemplo, indicó que Ramírez nunca se presentó al Concejo Municipal para exponer su proyecto, tampoco se explicó de dónde sacaría los recursos y el alcalde Tamariz incluso aseguró que conocer el origen del dinero no es competencia del cabildo, lo que también muestra una contradicción con el oficio de la joven, quien relata que el burgomaestre sí conocía todos los detalles para transaccionar el predio.
¿Por qué si una empresa quiere financiar la reforestación del predio, no se lo mencionó inicialmente? ¿Por qué no se da a conocer el nombre de la empresa? ¿Por qué el alcalde nunca mencionó a tal compañía? ¿Por qué Ramírez dijo que suplantaron su identidad?
En todo caso, para Jenny Ramírez todos estos cuestionamientos son carentes de sustento legal y le han generado un perjuicio personal, económico y psicológico.
“En virtud de lo expuesto y teniendo en cuenta que nadie tiene la obligación de ventilar asuntos privados ante la opinión pública,, sobre cómo es la forma y condiciones mediante las cuales estaba obteniendo el financiamiento de mi proyecto, he decidido desistir de la compra del bien (…) y que se conceda expresamente a favor de la compañía interesada quien financiará y ejecutará el proyecto turístico de mi intelecto”.
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