Un estudio de KAS, Empleo Joven Ecuador y Ecuador Joven revela que más del 70 % de los jóvenes se siente orgulloso de ser ecuatoriano y mantiene confianza en el futuro del país.
Considerando el contexto electoral (por Consulta popular y referéndum) estas cifras muestran que los jóvenes ecuatorianos conservan una mirada optimista y un fuerte sentido de pertenencia; y en un escenario marcado por la incertidumbre política, se posicionan como un actor clave para la renovación social y democrática del Ecuador.
Quito, noviembre de 2025.- En un momento en que el Ecuador se prepara para un nuevo proceso electoral y el debate público se llena de promesas, tensiones y polarización, una pregunta clave emerge: ¿qué piensan realmente los jóvenes sobre el país que habitan y el futuro que desean construir? Mientras que la atención política se centra en los liderazgos adultos, el estudio “Raíces que nos unen”, desarrollado por Ecuador Joven, Empleo Joven Ecuador y la Fundación Konrad Adenauer Stiftung (KAS), pone la mirada en quienes representan el presente y el porvenir del país: los jóvenes.
La investigación —basada en una muestra nacional de 1.085 jóvenes de entre 18 y 29 años de todas las regiones— ofrece un retrato revelador: en medio de la incertidumbre, el 71 % expresa orgullo de ser ecuatoriano, y seis de cada diez se identifican con las costumbres de su provincia, reafirmando que la identidad nacional sigue viva y diversa.
Las cifras cobran especial relevancia: el empleo (91,8 %) es la principal preocupación juvenil, seguido por la educación (64,7 %), la violencia y seguridad (43,7 %) y la salud mental (43,4 %). En la Amazonía, el medioambiente preocupa al 52 % de los ecnuestados. Pero más allá de las dificultades, la juventud ecuatoriana muestra una actitud esperanzadora: el 63,6 % cree que las oportunidades “mejorarán algo o mucho” en los próximos cinco años, y dos de cada tres jóvenes consideran que pueden contribuir activamente al desarrollo nacional desde sus comunidades, a través de la educación, el voluntariado, el emprendimiento o la acción ambiental.
El estudio muestra además que las prácticas culturales son un eje clave de cohesión. Las fiestas locales, la música, la gastronomía y el deporte son los espacios donde los jóvenes se encuentran, comparten y construyen sentido colectivo. Siete de cada diez describen a sus pares de otras provincias con palabras positivas como “luchadores”, “soñadores” y “resilientes”, lo que evidencia que, a pesar del regionalismo o la fragmentación política, el país está unido por un hilo invisible de empatía y esperanza compartida.
En este contexto electoral, el mensaje es claro: las juventudes ecuatorianas no son apáticas, son críticas y activas. Participan, opinan, se organizan en redes sociales y buscan transformar su entorno inmediato. Aunque muchos han considerado migrar, el 68 % planea quedarse en el país, movidos por el deseo de aportar a su comunidad y estar cerca de sus familias, y su decisión de permanecer se convierte en una forma de compromiso con el Ecuador.
El estudio concluye que la energía, diversidad y creatividad de los jóvenes son un capital social invaluable para la democracia. De ahí que sus autores proponen fortalecer la participación juvenil desde lo local, lo regional y lo nacional. El estudio “Raíces que nos unen” se presentará oficialmente el jueves 13 de noviembre, a las 17h00 en el Swissötel, en un evento que reunirá a representantes de organizaciones juveniles, académicas y sociales, con el propósito de abrir un espacio de diálogo sobre los hallazgos y su aplicación en políticas públicas para el futuro del país.
En un Ecuador que busca nuevos liderazgos, este estudio recuerda que la verdadera renovación política no está solo en las urnas, sino en la capacidad de escuchar, incluir y confiar en la generación que ya está construyendo el país.
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