El fracaso de la primera conversación telefónica entre Donald Trump y Nicolás Maduro abrió paso a una semana de alta tensión, con ultimátum incluido para el chavismo y sus jerarcas.
«El presidente Trump no está enviando advertencias, está dando un último recordatorio: TOMA EL ACUERDO Y VETE. Después de esto, ya no habrá negociación», avisó el almirante retirado James Stavridis.
Estas son las últimas advertencias, o señales, enviadas por Washington a Maduro, que aproximan a la revolución bolivariana a su día D.
Para los expertos, los primeros ataques en tierra intentarán neutralizar las defensas aéreas para luego llevar a cabo «golpes quirúrgicos» contra el narco y contra instalaciones, además de otros golpes al liderazgo militar. En Venezuela la cuenta atrás se vive entre la esperanza y la incertidumbre, en una especie de estado de tensión nacional.
Tres momentos que anticipan un desenlace negativo para los chavistas
Cierre del espacio aéreo.
Hasta Moscú cambió la trayectoria de su vuelo a Caracas tras conocer que el sábado 29 Trump había decretado el cierre total del espacio aéreo venezolano. Si ya antes el panorama de los cielos venezolanos -con muy pocos vuelos en relación a los países vecinos- era desolador, ahora luce desértico.
Suspensión de las repatriaciones
«Enérgica, categórica y frontal condena», se quejó el mismo sábado el gobierno de Maduro tras conocer que Washington también ha ordenado suspender los vuelos de deportación de emigrantes. Caracas, pese a haber provocado la mayor diáspora de este siglo (nueve millones huyeron de la revolución), no dudó en ponerse de nuevo el disfraz de víctima.
Interferencias electromagnéticas
También el gobierno cubano denunció el sábado interferencias electromagnéticas en Venezuela y Caribe debido al despliegue militar estadounidense. A lo largo de la semana, EEUU ha exhibido su fortaleza aérea con aviones que se han acercado a la costa ante la parálisis chavista. El último, un Super Hornet del Gerald Ford en las últimas horas.
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