En una jornada marcada por una seguridad sin precedentes, Rusia conmemoró el 81.º aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi con el desfile más corto y modesto de su historia reciente.
Por primera vez desde 2007, el evento en la Plaza Roja de Moscú prescindió de armamento pesado, como piezas de artillería y misiles intercontinentales, ante el temor del Kremlin a posibles ataques con drones ucranianos.
Un desfile bajo «silencio digital»
La celebración duró apenas 45 minutos y estuvo blindada por medidas extremas que afectaron la vida cotidiana en la capital. Las autoridades rusas ordenaron la desconexión total de internet móvil y servicios de mensajería en el centro de Moscú para prevenir sabotajes. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, justificó estas restricciones por la intensificación de lo que calificó como «terrorismo ucraniano».
A pesar de la austeridad armamentística, el evento incluyó novedades simbólicas:
- Presencia internacional reducida: Solo cinco mandatarios acompañaron a Putin, destacando líderes de Bielorrusia, Kazajistán, Malasia, Laos y Uzbekistán.
- Apoyo externo: Por primera vez, desfiló un contingente de soldados norcoreanos, consolidando la cooperación militar entre Moscú y Pionyang tras el envío de tropas de este país al frente en 2024.
- Homenaje al frente: Junto a las tropas regulares marcharon soldados que actualmente combaten en la denominada «operación militar especial» en Ucrania.
Putin: «La victoria será nuestra»
Durante su discurso, el presidente Vladimir Putin vinculó la gesta soviética de 1945 con el conflicto actual, calificándolo de «causa justa». El mandatario lanzó duras críticas contra la OTAN, acusándola de armar a Ucrania y buscar el colapso de Rusia.
«Nuestra causa es justa… La victoria siempre ha sido y siempre será nuestra», proclamó Putin ante las tropas, asegurando que el ejército ruso sigue avanzando pese al respaldo occidental a Kiev.
Tregua frágil y descontento social
La festividad coincidió con una tregua temporal de tres días mediada por el presidente estadounidense, Donald Trump, que permitió que la jornada transcurriera sin incidentes mayores en la Plaza Roja. Sin embargo, la calma diplomática contrasta con la realidad en las calles y el frente:
- Descontento latente: Los constantes bloqueos de servicios básicos y el estancamiento económico han erosionado la popularidad del gobierno en las zonas urbanas.
- Negociaciones estancadas: Aunque Putin se ha mostrado abierto a retomar el diálogo, exige la cesión de territorios ocupados (Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia), condiciones que Ucrania rechaza tajantemente al exigir la retirada total de las tropas rusas.
Expertos señalan que este desfile «deslucido» es un reflejo de un conflicto que se encamina hacia su quinto año de desgaste, donde la prioridad de Moscú se ha desplazado de la exhibición pública a la concentración absoluta de recursos en el campo de batalla.
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