Los cambios suelen generar resistencia, ya sea un cambio de estrategia corporativa, cambios estructurales o una renovación visual.
Por ejemplo, el anuncio de un nuevo logotipo durante la última carrera de Fórmula 1 de la temporada 2017 también generó resistencia, a juzgar por la reacción de los medios.
La identidad visual de la Fórmula 1 es muy conservadora. El primer campeonato de F1 se celebró en 1950, y el deporte solo tuvo tres logotipos durante los siguientes 67 años. El último logotipo existe desde 1994, junto con toda una generación de nuevos aficionados a la F1 que no recuerdan o ni siquiera han visto otro logotipo.
Primer logotipo de la F1
El primer logotipo de la F1 que acompañó a la serie de carreras cuando surgió en 1950 era elemental: las palabras «Fórmula Uno» escritas en azul sobre fondo blanco. Durante décadas, cuando la función era más importante que la apariencia, este logotipo fue suficiente, y a nadie se le ocurrió que «quizás valga la pena actualizarlo». En su primer año de funcionamiento, la F1 era más una competición para gente con buenos recursos económicos y no se convirtió en un deporte de gran popularidad hasta mucho más tarde. Sin embargo, la globalización, el comercialismo y otras tendencias no pasaron desapercibidas para la F1, por lo que en 1986 se decidió rediseñar el logotipo. Radicalmente.

De 1987 a 2017
La nueva versión del logotipo de la F1 debutó en 1987, pero se podría decir que «necesitamos un nuevo diseño, pero no le pagamos mucho al diseñador». No es de extrañar que esa versión solo existiera durante siete años: en 1994 se presentó el logotipo que todos conocieron hasta 2017.

Durante esa década, la F1 se convirtió en un deporte global. Antes, todos los Grandes Premios se celebraban en Europa o Sudamérica (más uno en Japón), pero la globalización se aceleró durante la última década del siglo XX. Grandes empresas internacionales como Coca-Cola, Marlboro y Mastercard comenzaron a patrocinar equipos de F1, y la geografía de los Grandes Premios se extendió gradualmente a Australia, el Sudeste Asiático, Oriente Medio y Norteamérica, mientras que la influencia de Europa disminuía.
Así pues, el deporte necesitaba un logotipo que reflejara sus valores y ética. El logotipo, presentado en 1994, lo logró a la perfección: hasta el día de hoy se considera una de las imágenes de marca más creativas de todos los tiempos. Consistía en tres colores: negro, blanco y rojo. El negro, utilizado para la letra «F», simbolizaba poder, mientras que el rojo representaba velocidad y pasión. Por su parte, el blanco, intercalado entre estos colores, formaba el segundo símbolo del logotipo: el 1.
Este logotipo está vinculado no solo a los 23 años de Fórmula 1, sino también a la globalización de este deporte y a su nombre, que se ha popularizado en todo el mundo. Pero todo tiene un principio y un final, incluso la era de Bernie Ecclestone, que duró varias décadas.
Nuevo logotipo de la F1
Cuando Liberty Media Group asumió el control de la F1 el año pasado, los cambios no tardaron en llegar. Pronto se anunciaron planes para el desarrollo de la F1 y nuevas reglas para mejorar la competición, y a finales de 2017, para sorpresa de todos, se presentó un nuevo logotipo.
El nuevo logotipo es más moderno y sencillo, pero no se parece en nada al anterior. Y muchos aficionados no están contentos con ello. Al fin y al cabo, desde la perspectiva actual, parece que la carrera en sí misma era más interesante hace 15 años. Sin embargo, basta con ver grabaciones de las carreras para que esos recuerdos se agrieten al darse cuenta de que la F1 de 2002 era más la reina del aburrimiento que del automovilismo.
La F1 ha comenzado una nueva era. Y los aficionados tienen que adaptarse a ello. Tienen que adaptarse a los cambios o buscar nuevas aficiones: IndyCar, NASCAR, World RX, WRC, WTCC y el Rally Dakar (que poco a poco se está convirtiendo en La Odisea) estarían encantados de recibir a nuevos aficionados.

Fuente: Dyler
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